miércoles 29 de octubre de 2008

Por única vez en continuado!!!




SABADO 15/11 19hs. Hipocampo y 21hs. Rigopal


Abasto Social Club - Humahuaca 3649


Entrada general: $15.- un obra $20.- las dos

Reservas: 4862-7205


lunes 1 de septiembre de 2008

Miradas sobre la vida

La mirada del otro, otorgándole a acciones ajenas y lejanas sus propias certezas, es un tema que permite indagar acerca de las apariencias, la vida rutinaria, y el sentido del amor.Si bien Rigopal, con dramaturgia y dirección de Hernán Morán, toma como punto de partida (a la vez que le rinde homenaje) a la excelente film La ventana indiscreta de Alfred Hitchcok , deja en segundo plano lo policiaco para introducirse en mundos en donde la soledad, el intento de amar, y el deseo de cambio, entretejen una trama en que cada uno de los personajes se afanan por encontrar un rumbo en la vida.Para ello Morán no necesita de frases pretenciosas, sentenciosas; o tramas intricadas, si no que lo hace, de manera estupenda, a través de una engañosa y hasta inocente liviandad, en donde se hace gala de un humor limpio y transparente, estilo casi olvidado por los escenarios de estos lares del mundo.Son muy buenos los trabajos de Virginia Gárofalo y Mariano Sayavedra, y es de agradecer el poder disfrutar a la excelente Mónica Miravete, en un personaje al que la actriz le otorga exquisitos matices.Una vez más Morán logra introducir al espectador a un mundo casi cinematográfico, y lo hace por medio de un impecable diseño sonoro de Gabriel Lecup (es muy buena la idea de jugar con distintas calidades de sonoridades), y el puntilloso diseño de luces de Javier Caselles.La idea de continuidad escenográfica es excelente. El espacio que se utiliza es el mismo de la obra Hipocampo, e inclusive da la sensación de que ciertos fantasmas dan vuelta por el ámbito.Rigopal propone sin pomposidades, ni complicados discursos, pero con talento, reflexionar sobre la vida, nada menos que eso.

Gabriel Peralta
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miércoles 27 de agosto de 2008

Rigopal, de Hernán Morán por Lucho Bordegaray

Iniciada el año pasado con Hipocampo, Hernán Morán planeó una trilogía que tiene por comunes denominadores la inspiración en la filmografía de Alfred Hitchcock y el desarrollo de las tres en un mismo departamento. Ahora es el momento de la segunda parte, Rigopal.Al departamento en cuestión llegan Delia y Ángel, ella escapada de su familia, él celoso –si no desmedido– custodio del encierro de ella para que sus parientes no la localicen. Ella descubre que alguien los mira, que sigue sus movimientos a través del amplio ventanal del living (sí, hay una “ventana indiscreta”), y ya sabemos que para quienes quieren ocultarse, toda mirada es una amenaza. La fisgona es Amanda, una vecina. Lo que ella ve –que no necesariamente es lo que sucede– la lleva a sacar conclusiones y a irrumpir en el departamento. Delia, en principio intimidada, acepta luego el punto de vista de Amanda, y las sospechas de ambas caerán sobre otra persona. Como autor, Morán pone en juego el mecanismo básico con el cual el mismo Hitchcock explicaba el funcionamiento del suspenso: darle información a los espectadores pero negársela a los personajes. De todos modos, tampoco a nosotros nos dice todo, pues se guarda algunas cartas para sorprendernos (como lo logra con la genial escena de las máscaras): no podemos olvidar que Rigopal es una comedia blanca donde todo –incluso lo peor– es inocencia, mientras que el suspenso, aunque generador del mayor impacto, es aquí el condimento. A tono con el ambiente de los años ’60 que enmarca esta historia, son muy buenas las actuaciones: Mariano Sayavedra como el oscuro Ángel (al que supo darle vida en apenas un mes de ensayos), Mónica Miravete como Amanda, la vecina entrometida, y Virginia Garófalo como la apocada Delia.Rigopal es, en síntesis, una ya típica comedia de Hernán Morán: un entretenimiento ameno y original en el que no falta el elemento que despierta dudas e invita a la reflexión, pero carente de todo planteo pretensioso.Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de

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sábado 23 de agosto de 2008

Rigopal

Crítica mundo teatral (link directo clic aquí).


Todo hecho teatral tiene mucho de voyerismo. Entrar en penumbras a una sala, sentarse a esperar que en el escenario ocurra algo y disfrutar lo que nos muestran son claros indicios de esa práctica particular. Esto se potencia en la propuesta de “Rigopal”, la nueva comedia de Hernán Morán.

Tomando como punto de partida “La ventana indiscreta”, film clásico de Alfred Hitchcock, el autor plantea desde la concepción de la puesta cierto clima de misterio. El escenario es transformado en una gran ventana con un cortinado vaporoso que permite apreciar todo lo que ocurre en el interior de un departamento; único elemento común con el film ya que el relato de la obra esta plagado de humor, onda retro y situaciones cercanas al ridículo.

Una pareja ingresa en forma extraña a un departamento, huyendo de la familia de la joven que no acepta la relación. La mujer debe permanecer todo el día encerrada para que no se descubra su paradero. Solo tiene contacto con su marido, que en forma compulsiva ingresa al lugar con cajas que invaden el espacio. Esta situación cotidiana es observada por una indiscreta vecina desde una ventana cercana. La intriga de ésta es mayor cada día, hasta que decide contactarse, primero en forma telefónica, y luego personalmente con la joven; entablando una secreta relación que dará un vuelvo inusitado a la historia.

Con estos elementos, Hernán Morán realiza una dinámica puesta y ajustada dirección de actores, quedando apocada por estas virtudes una dramaturgia lineal y de poca profundidad. En la comedia de Morán, prima lo que se muestra y como se lo muestra, con el aporte de una escenografía, vestuario e iluminación de factura y calidad inusitada para un espectáculo del circuito off. Un elenco homogéneo, en donde sobresalen las actuaciones femeninas, permite que la obra sea una propuesta más que interesante dentro del ámbito del teatro alternativo. Queda demostrado en “Rigopal” que con escasos recursos pero bien utilizados se puden ofrecer productos de calidad.

 
 Por Fabián D'Amico // Cronista

viernes 8 de agosto de 2008

Durax... toda la vida!

video

lunes 21 de julio de 2008

Observador observado


El proyecto total que se articula con el universo hitchcockiano, trabaja sobre tres substanciales films del maestro inglés: VértigoRear Window Psycho – con la que Morán proyecta la última parte -.

¿Desconexión? O simplemente caminos paralelos dentro de los significados que cada uno le atribuye a las palabras. ¿Existe un sentido verdadero y uno falso? ¿Apariencia o realidad? ¿Literalidad pornográfica o subtexto enmascarado? He aquí el mundo de la pareja que protagoniza “Rigopal”. ¿O de todas las parejas en la actualidad?

Como podemos apreciarlo en esta obra, el teatro ha dejado de ser logocentrista, todos los signos que conviven en el escenario están cargados de sentido, confluyen en la redundancia, y constituyen la polisemia. Gilles Deleuze afirma, en “La imagen movimiento”, que: “Es la cámara, y no un diálogo, quien explica por qué el héroe de La ventana indiscreta tiene una pierna rota (fotos de coche de carrera en su habitación, máquina de fotos rota)”.
Precisamente, el director Hernán Morán, se ha inspirado en el cine de Alfred Hitchcock para pergeñar una trilogía – iniciada por “Hipocampo” – donde los textos cinematográficos subyacen bajo la estructura del drama.

La escenografía, la iluminación precisa, las acciones en “mute” - momentos deliciosos de los intérpretes -, los sonidos y la música, adquieren un carácter de suma relevancia para que el público pueda cimentar la diégesis en su totalidad. Además, los espectadores forman parte de la obra, los actores los incluyen en su universo dramático como testigos pasivos, logrando así la constitución del hecho teatral.

El humor atraviesa desde el diálogo hasta la corporalidad de los personajes provocando una sonrisa constante en el público, que se identifica y disfruta del espectáculo.



sábado 19 de julio de 2008

El sabor de la mirada indiscreta

El director Hernán Morán se inspiró en la filmografía de Alfred Hitchcock
Rigopal. Una comedia blanca . Dramaturgia y dirección: Hernán Morán. Intérpretes: Virginia Garofalo, Mónica Miravete, Mariano Sayavedra. Diseño de luces: Javier Casielles. Diseño sonoro: Gabriel Lecup. Realización de máscaras: Santiago Rey. Vestuario y diseño escenográfico: Hernán Morán, Valeria Casielles. Asistencia de dirección: María Lía Bagnoli. En el Abasto Social Club (Humahuaca 3649). Sábados a las 21. Duración: 60 minutos. Nuestra opinión: Buena

Rigopal es la segunda parte de una trilogía que el dramaturgo y director Hernán Morán inició con Hipocampo . El creador se ha propuesto concebir tres historias diferentes, cuya acción se desarrolla dentro de un departamento, y su inspiración parte de cierta filmografía de Alfred Hitchcock.

Esta segunda propuesta muestra a un matrimonio, Delia y Angel, que se mudan a un departamento que fue dejado abruptamente por los inquilinos anteriores. Cada uno de los personajes carga con una historia particular, oscura y determinante en sus vidas. La nueva casa posee un gran ventanal y es a partir de él como la historia se movilizará hasta límites insospechados.

Pero no sólo un tercer personaje (Amanda) será decisivo en el desarrollo del conflicto, sino que también la perspectiva de los espectadores que como efectivos voyeurs , pareceríamos modificar el interior de esa vivienda y a sus sombríos personajes.

El espectáculo posee una factura estéticamente impecable. Tanto su escenografía, su iluminación como el complejo y atractivo diseño sonoro resultan de gran valor a la hora de estimular la atención de quien observa.

En lo interpretativo, los tres actores (Virginia Garofalo, Mónica Miravete y Mariano Sayavedra) construyen a sus criaturas de manera eficaz. Sus composiciones cargan con matices bien interesantes. Un fuerte halo de misterio los define, pero todo el tiempo se escapan hacia unos tonos de comedia que, en más de una oportunidad, se transforman en puro delirio.

La dramaturgia de Hernán Morán es pequeña, provocadora en su punto de partida. Pero necesitaría un desarrollo mayor para que sus criaturas encontraran mejores posibilidades de expresión.

Carlos Pacheco